Dieciocho acabas de cumplir, mientras otra vida se apaga.
... Y un día te levantas y ves que han pasado 18 años y sigues siendo la misma enana de siempre...
Que los colacaos no han cambiado su sabor y tu costumbre tampoco.
Que vives en la misma casa desde hace mucho y cada rincón tiene una historieta.
Que te sigue atrayendo esa sensación de regocijo al tumbarte en tu cama.
Que miras con cariño esa muñeca con la que tantas tardes jugaste...
Que los besos de tu madre aún curan desde rasguños en codos y rodillas hasta corazones rotos...
Que tu padre sigue sentándose en ese lado del sofá que tanto envidias.
Que por muchos años que pasen.. las gominolas son gominolas!
... Que un día te levantas y al hacer un recorrido con la mirada a las paredes de tu cuarto ves retratos de las vidas que se ha ido cobrando la muerte...
Que ya no habrá nadie que te prepare macarrones cuando no quieras verduras, que dejaron de llamarte "mi reina" porque no hay voces que lo griten con fuerza, que no volverás a subir un tercer piso y en el segundo ya ir oliendo croquetas...
Que ya no habra cumpleaños como los de antes...
Esos días en los que toda la familia se reune alrededor de una mesa y se cuenta sus batallitas, y tu, que eres pequeñita, no te enteras de nada pero igualmente quieres participar y, sentada en las rodillas de unos y otros jugueteas con esa colilla que se acaba de apagar.
Solo quieres ser mayor...
Pero cuando creces y echas la vista atrás te apetece volver y quedarte atrapada en esos brazos que te acunaban, y esos besos que te calmaban, cuando tu mayor preocupación era que te habian castigado por rechistar...
Hoy te me vas... Pero no me encerraré viva en una caja de madera. Hay demasiados buenos momentos y demasiados detalles que no he llegado a captar... porque estaba distraida.
Dieciocho acabo de cumplir... mientras otra vida se apaga...