Cause everything is never as it seems... ♪.. ♫

28.6.11

MI Tesoro.

Hace semanas que intento evitarlo. 
Llevo viéndolo venir desde aquella noche en el Limbo. Apartarlo de mi mente no es solución más que aparente. Presente y pasado a veces no son buenos compañeros para un futuro... 

Pertenezco y ocupo un hueco que estaba lleno mucho antes. 

¿Soy esa pieza que completa el puzzle? Machacándome desde luego no voy a descubrirlo. Lo que me queda es abrirme espacio y apartarlo todo hasta llegar a él, solo a él. 
Deshacer un camino para remendarlo con otros pasos y otras distancias.

Es esa sensación de propiedad, máxima unión y compenetración.
El roce de sus labios lo reconozco como mío, me pertenecen. Sus manos sobre mi cabeza me acunan, me duermen, me sumen en un éxtasis aveces neutral entre excitación y máxima comodidad. Es mio, solo mio, y yo soy suya, completamente.



"Admito en voz alta
que no pocas veces he sido tentado
en coger mi esperanza
y lanzarla sin más a la fosa común
donde yacen los sueños
que nos diferencian."

Mi única tentación es la de fundirnos en un roce infinito, pecador de un impacto de emociones encerradas en mí que solo a él le descubro a cada paso. Y la única forma de vencer la tentación... es caer en ella.


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23.6.11

Se abre el telón, es hora ya.

Tiene razón. Basta ya. Somos el resultado de todo lo que conocemos, y eso es muy peligroso. Conocemos la ira y somos y tenemos ira. Conocemos el amor y somos y tenemos amor. Conocemos la desilusión y somos y tenemos desilusión. Tal vez si no conociéramos no seríamos conscientes de qué significan nuestros sentimientos y emociones. Estaríamos vacunados contra el dolor y la felicidad. No distinguiríamos la ira de las ganas de ir al baño, por eso de la presión en el estomago. Tampoco el amor, del hambre. Tampoco la desilusión del cansancio.

Conocemos. Sabemos. Investigamos. Tenemos todo a nuestro alcance y en nuestro poder, y lo peor de todo es que aún nos cabe más, queremos más. La sobre información está sobre valorada. Cuanto más sabemos más desdichados somos. ¿Y como lo arreglamos, o al menos, lo pretendemos? Escondiéndonos en nosotros mismos, con tapujos, no mostrando realmente lo que pensamos, lo que sentimos, como lo vemos.
Somos camaleones que se "adaptan" a cualquier medio. Tenemos mil caras, cada una para los mil sentimientos y mil emociones que experimentamos. Por miedo. Por impotencia de no ser escuchados o comprendidos siquiera. Si todos nos dejáramos de patrones, esquemas y bosquejos y no fuéramos tan camaleonicos... si tan solo nos uniéramos unos con otros y dejáramos entrar en esa puertecita a nuestro confesante, nos daríamos cuenta de que no estamos solos. Somos humanos y experimentamos las mismas sensaciones, aunque en momentos diferentes, y lo expresamos de forma diferente.

Dejaos de tapujos, dejad de cambiar de color según vuestros ánimos solo para taparlos. Si sois de un color...  lo único que tenéis es un gradiente con tonos fríos y cálidos... no más.

Vivimos de ilusiones y morimos con ellas... Nos desilusionan los mismos que nos ilusionan, y nosotros también ilusionamos y desilusionamos. Nos abofetean y abofeteamos. Pero queremos dar a entender que no nos afecta. Algo así como que somos una evolución superior del ser humano que no experimenta nada de esto. ¿Estás tonto o qué?

Normalidad, miedo, impotencia... reglas, patrones, esquemas!!!! También a ellos los conocemos... Si no conociéramos... nada de esto pasaría. Cada uno experimentaría lo suyo. Pero claro, se me olvidaba que somos humanos, y que la historia se repite... Nuestra querida racionalidad a veces es demasiado razonable, y otras se queda coja... ¿Para qué combatir algo que es irremediable? Pensamos todos...

Refugiarnos en plataformas virtuales, papel o encerrarnos en nosotros mismos, es lo que hay y es lo que nos queda...

Aquí cierro el telón.

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Chaos

Boca abajo y con la cabeza en los pies, boca arriba y con la cabeza en el cielo... Cuesta arriba y sin ánimo, cuesta abajo y sin frenos. Ni orden ni desorden. ¿Ni consorcio? Aún no es un bucle, pero me estoy metiendo yo sola poco a poco...
>>¿Reprime? Salta, grita, vuela, cae... caos.
Respira, levanta, reinicia... Ama.

Sopla brisa de cambio.

18.6.11

Coleccionista de recuerdos.


Sí. 

Me di cuenta que Fabiola y yo habíamos pasado toda una infancia juntas. Ahora permanecíamos en silencio la una al lado de la otra sin saber muy bien qué decir o qué preguntar. Habían pasado cinco años, y se notaba. Teníamos la relación perfecta, vivíamos al lado y nos queríamos y nos apoyábamos. Maldito el día en que nos separó un tío.
Lejos de aquella parada de autobús se encontraban chateando Cristal y Roxane. Fueron mis mejores amigas, la primera durante tres años y la segunda toda la vida. En esos años Cristal fue mi debilidad, mi parte oscura, y Roxane mi fortaleza, las dos caras de mi moneda. Les debo mucho, aprendí que soy más fuerte de lo que pensaba.
Ellas hablaban de que podrían verse después de dos años de ausencia. Ojalá Cristal haya madurado, cosa que, en mi opinión, seguirá siendo insuficiente.

También les debía mucho a Alexa y Samantha. Ellas fueron mis compañeras de juegos las tardes de verano en el colegio. Annie, por otro lado, fue mi confidente más abierta y sincera. Llevaba tiempo también sin saber de ellas...

Al llegar a casa aún seguían revoloteando por mi memoria aquellos momentos con unas y otras. Las echaba de menos. El tiempo no perdona, y ya nos habíamos hecho mayores. Cambiamos los juegos de críos por juegos de mayores. Ahora la moda era tomar café o cerveza en ese garito cerca del campus, contar que nota media teníamos y con quién nos habíamos liado.

Entré en la red y para mi sorpresa alguien había organizado una quedada de antiguas alumnas del colegio. ¿El plan? Una de cine con una compañera, la pobre, discapacitada. No pude evitar preguntarme qué sensación tendría al volver a ver esas caras. A Roxane intentaba verla cada vez que podía, a Alexa me la encontraba en el metro de camino al centro, a Fabiola esta era la primera vez que la veía en años, pero a las demás me parecía que había pasado un siglo.

Es curioso como jugamos con nosotros mismos; a veces nos quejamos de que debe haber alguien o algo ahí arriba que mueve nuestros hilos, pero ¿Y si solo pretende guiarnos por el camino correcto? ¿Y si en realidad no tenemos hilos, sino que simplemente necesitamos sentirnos atados en corto, por si acaso...?
Lo que está claro es que cada cual toma sus propias decisiones. Para bien, o para mal, y hemos de ser responsables con nuestros actos y posteriores consecuencias.

Pero yo me negaba en rotundo. Si era Dios, yo misma, o el destino, no lo tenía del todo claro. Lo que sí sabía era que no estaba conforme con el rumbo que había tomado la cosa. Aún así no me sentía con demasiados ánimos como para cambiarlo...

Finalmente, tras escribir un par de entradas en el tablón, dejé caer mi cuerpo sobre la vieja alfombra azul de mi cuarto. A todo esto, mi cabeza se golpeó con una caja que sobresalía por debajo de la cama.

Era mi caja. 

La tapadera sobresalía por los bordes de lo llena que estaba. Ya apenas recordaba qué demonios metí ahí. La abrí con cuidado para no llevarme alguna sorpresa de ultima hora; era frecuente en mí meter cualquier cosa emocionalmente dañina y dejarla ahí atrapada, anestesiándola en forma de recuerdo. Pero ya nada me hacía efecto, ni los colgantes de corazones, ni las pulseras, ni las fotos, ni las cartas... Tal vez acabase aceptando su dicha sin darme cuenta.

Ya con las piernas cruzadas e investigando el contenido de mi caja reparé en la cantidad de entradas de cine, museos, parques de atracciones y folletos varios que había metido ahí sin ton ni son. También caí en la cuenta de que tanto eso como las cartas y las notas en papel de cuaderno se estaban deteriorando. Acto seguido y como no tenía nada mejor que hacer saqué una carpeta con separadores de plástico y me dispuse a ordenarlos y guardarlos ahí para que no se rompieran mis recuerdos.
A cada hoja que pasaba se me acumulaban flashes de momentos atrás: visita guiada por el palacio real, noche de terror en el viejo caserón, mi catorce cumpleaños, cartas con Fabiola, otras de Roxane, dibujos de Cristal, alguna que otra nota de mi madre felicitándome año nuevo, mi cumpleaños o san valentín... Y lo que al fin movió mis entrañas... La carta que recibí el día de mi dieciocho cumpleaños y todo lo que supuso horas después:

Ese día, debía ser mi día, pero el alcohol y la tristeza pudo conmigo, así que les chafé la fiesta a mis amigos antes de tiempo. Pero ¡bah! mi borrachera se quedó en anécdota y punto. Lo que sí fue maravilloso fue el momento en el que iba vestida como una princesa, recorriendo la ciudad en busca de las pistas que me llevaban a mis amigos, mis niños. Todos ellos con rosas rosas en la mano, mis favoritas.
Me enternece recordar esas imágenes, las mejores de ese día. Por el contrario, al leer la última pista y clasificarla en la carpeta de plástico sentí dolor: "Por hombres que haya en tu vida, él siempre será el que más te ame...". Se refería a mi padre... Y al llegar de vuelta esa noche a casa, para el banquete, él me esperaba en la puerta con el vals de la bella durmiente sonando de fondo...

No podía ser de otra forma, pienso ahora. Mi día, el día que "oficialmente" me hice "mujer", tenía que ser el día que cumpliese dieciocho, tenía que sentirme princesa por una noche, tenía que tener mil príncipes encantadores con sus trajes y rosas, pero sobre todo tenía que tener la gota de sangre que lo desbordara...

Dios, uno mismo o el destino es tan incierto como los otros dos. Y yo sigo negándome en rotundo a aceptar este rumbo... Con unas y con otros. Pero aún así, repito: no me siento con ánimos para cambiarlo... No ahora, tal vez luego.

Y es que no puedo remediarlo... ¿Todas las personas que pasan por mi vida se merecen un lugar en mi memoria? ¿O debo ahogarlas en mi caja hasta que quede anestesiada y acepte su dicha?


¿Cómo nombras a algo que te persigue toda la vida y que no puedes clasificar como recuerdo porque siempre seguirá presente? Algo, o alguien...



"El tiempo no perdona... Y ya nos hemos hecho mayores..."

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14.6.11

Wildest dreams.

Cansado, estaba cansado. ¿O cansada? Ya no sabía si era masculina o femenino. El coraje y la fragilidad de una mujer frente a la fuerza y simplicidad de un hombre. Fuera como fuese estaba cansado de esto que dicen rutina y aquello que llaman destino.
¿Cúando decidió el hombre cambiar la caza, la piedra y el fuego para convertirse en ciudadano del mundo con sus idas y venidas en taxi, bus, metro... sus corbatas y meetines, sus tacones, minifaldas y compromisos sociales? ¿Cúando cambió la belleza de la naturaleza por la belleza de revista? ¿Cúando empezó a preocuparse por complicaciones que él mismo creó?

Al fin encontró un lugar tranquilo donde evadirse un rato del nuevo mundo. Ese que, en su opinión, le venía a veces demasiado grande.
Todos tenemos un paraíso personal donde escaparnos y dejar nuestra mente vacía de complicaciones por, almenos, un rato. Ese sitio al que llamo Wonderland. Y menos mal que es particular, si fuera de todos se convertiría en una fiesta hippie.


Cuando descansó la mente y la vista sobre aquel estanque, con agua, pero sin peces, decidió tumbarse en la hierba fresca de las ocho de la tarde, y al fin pudo escribir.

"Si pudiera encontrarme con el yo del pasado y el yo del futuro le contaría a uno qué tal me fue y le preguntaría al otro qué tal me ha ido, no serviría de nada, pero me divertiría un rato."

¿Realmente le preocupaba el tiempo o el destino cuando los tenía en su poder en el mismisimo presente? Le encantaba enrevesarse y llegar a laberintos sin salida ni sentido, o almenos no para él mismo. Era su forma de analizar cada paso que daba. Pero no recorrió todo el parque hasta encontrar su sitio solo para eso; quería sumirse en la tranquilidad y el silencio que aportaban estanque, hilera de árboles, sombra de los más altos, y frescor a tarde de verano. Necesitaba sentirse libre y limpio de estándares de la sociedad.

Un impulso recorrió su cuerpo, de repente no era humano, se sentía salvaje, en armonía con la naturaleza y fuera de cadenas obsoletas. Corrió y corrió. Primero descalzo, luego desnudo hasta llegar al estanque. Al mirar su reflejo ya no era él, sino ella. Frágil y fuerte, sensible y salvaje. Se sumergió. Primero hasta las rodillas, luego hasta el pecho.

Su ansía de romper con rutina y destino la convirtió en piedra. Frágil y fuerte, sensible y salvaje. Pasado, presente y futuro de una sociedad que, ojalá, admire ahora en ella belleza en todos los sentidos.

9.6.11

Heureux a en mourir...


"Si las lagrimas pudieran construir una escalera y los recuerdos el camino, subiría directa al cielo y te traería de nuevo a casa..."

***

Se levantó aquella noche de madrugada. Todos dormían. El silencio y la oscuridad no ayudaban a orientarse, pero tenía a sus pies como guía. A cada paso, un recuerdo; cientos de imágenes corriendo libremente por el salón de casa, jugando en aquel columpio de madera o en aquella casa del árbol...
Arriba, en el segundo derecha: nada. Arriba, en el segundo izquierda: un momento, mil recuerdos, todos ellos meciéndose entre lágrimas. Arcaica y matriarca acunan una vela blanca y pura como su alma. Se consume lenta y pudorosa mientras cae otro pétalo de la madura rosa...

Al despertar empapada dudaba si era sudor o temor, frío o calor.
¿Angustia?
De la flor mustia.

Ella avecinaba mientras todos callaban. El silencio es compañero cuando todo se acaba.

El último pétalo apagó la vela, el último aliento les devolvió el habla.

***


Los niños y los mayores tienen más en común de lo que podemos imaginar: son débiles, frágiles cuerpos y frágiles almas que luchan por no tropezar tontamente o por pronunciar bien lo que piden. Unos andan a cuatro patas, otros a tres, ¿Qué más da, si de todos modos necesitan puntos de apoyo?. Necesitan aprender,  unos por avanzar, otros por no quedarse demasiado atrás. Son frágiles, débiles, torpes, no pronuncian, apenas comen, pero aman incondicionalmente. Niños y mayores regalan su amor a familiares y extraños; unos por inocentes, otros por bonachones, porque ¿qué mejor que invertir el tiempo que les queda en sonrisas?. Los niños no son conscientes de que nacen, sí de que crecen, pero los mayores siempre son conscientes de que menguan y mueren.
Pero, ¿Los niños inocentes son conscientes? ¿Son conscientes de que la vela se consume, se apaga? 
Tuve el placer de comprobar que sí, que no son tontos, y no son tan inocentes, no sé si será por mero instinto de supervivencia que les alerta, o es algo que realmente les hace mayores por un momento para darse cuenta...

Es curioso... Ante la muerte de un ser cercano, los niños se vuelven fuertes y mayores, y los adultos se vuelven frágiles como niños... Quizás sea porque los niños no se preocupan por un futuro aparentemente tan lejano, y los demás sabemos que podemos tropezar a la vuelta de la esquina... Un tropiezo eterno, tal vez triunfal.


...


"Des nuits d'amour a ne plus en finir

Un grand bonheur qui prend sa place

Des enuis des chagrins, des phases

Heureux, heureux a en mourir.



Quand il me prend dans ses bras

Il me parle tout bas,

Je vois la vie en rose."
http://www.youtube.com/watch?v=PR20NSTl-dw


9.06.08... I miss you GrandPa.

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6.6.11

Auto-Emoción.

Hay veces que no puedo evitarlo. Mi imaginación puede ser tan dañina y maravillosa... Puedo atribuir matices a lo que pasa por ahí... Pero ¿Y rasgos y características? ¿Y logros? ¿Es lo que veo tal y como es? ¿O es solo mi imaginación que deforma la realidad para hacerme aún más daño cuando lo que quiere lograr es el efecto contrario?


Es como en la Pyrokinesis: manipular ciertos objetos haciendo que ardan por propia voluntad del practicante. Son ejercicios de concentración mental que, en ocasiones, podría ocurrir debido a la actividad mental inconsciente producida durante estados emocionales alterados, tales como los que se presentan en el curso de la depresión u otros trastornos psicopatológicos, aunque algunos afirman que no es más que procesos químicos aplicados anteriormente al objeto en cuestión, de forma que con un leve movimiento se prendan fácilmente.


O como en la hipnosis: alterar estados mentales, o actitudes, mediante intuición hipnótica. Se trata de una serie de instrucciones que dicta un hipnotizador, el cual manipula tu voluntad o tu acción. En uso terapéutico (hipnoterapia) se trata la obesidad, el dejar de fumar, las fobias, la memoria y el dolor... entre otras.


Lo que está claro es que lo que veo, lo que siento, lo aparente, lo que se muestra, es fuerte. Muy fuerte. Parecerá raro pero se que es así con solo detenerme y dejarme embaucar.


 Puede que el destino nos haya unido, no quizás para siempre pero sí por algún tiempo. Mientras tanto seguiré con la duda de si es pyroquinesis lo que me prende por dentro, hipnosis lo  que me convence de que lo que siento, lo siento con fuerza, o yo misma, que es lo que es, y yo siento lo que siento.


O quizás seas tú el hipnotizador y el practicante y yo solo un trozo de papel en blanco, sensible a tu voluntad.