Es como si te perforaran el estómago. Ponerte guapa para no sé quién y aún así seguir siendo invisible a sus ojos, a los de tanta gente... Ponerte algo de abrigo y salir a la calle, llevas paraguas pero prefieres mojarte. La lluvia sobre tu piel te recuerda que aún estás viva, pero no es la única forma.
Buscas un rincón, un sitio lo bastante alejado como para evadirte de todo, pero lo suficientemente cerca por si te echaras atrás... Pero no, no lo harás.
No sabes cuanto tiempo llevas ahí sentada, mirando su ventana y a la vez tu teléfono móvil. Y aún piensas "Alguno llamará...". Pero no, no lo harán.
Estás y no estás. Tu mente es un espacio vacío donde entra y sale lo que quiere y como quiere. Te da igual.
- Vodka con limón y Tequila, por favor...
Bebes.
Sientes el alcohol en tu sangre como si te lo hubieses inyectado en vena. Desde el primer sorbo no paras de temblar. No quieres hacerte daño, solo escapar.
Es un lugar cálido, donde pocos te reconocerán.
- No bebas mucho esta noche. - Decían recuerdos atrás.
Pero aún habiendo estado varios meses sin probar gota, ya es demasiado tarde.
Bebes. Y comienzas a caer.
Ya no distingues el suelo del baño del de la calle. Has perdido la cabeza y quizás también tu paraguas.
Llueve, te mojas.
Ya todo da igual.



