Hay veces que no puedo evitarlo. Mi imaginación puede ser tan dañina y maravillosa... Puedo atribuir matices a lo que pasa por ahí... Pero ¿Y rasgos y características? ¿Y logros? ¿Es lo que veo tal y como es? ¿O es solo mi imaginación que deforma la realidad para hacerme aún más daño cuando lo que quiere lograr es el efecto contrario?
Es como en la Pyrokinesis: manipular ciertos objetos haciendo que ardan por propia voluntad del practicante. Son ejercicios de concentración mental que, en ocasiones, podría ocurrir debido a la actividad mental inconsciente producida durante estados emocionales alterados, tales como los que se presentan en el curso de la depresión u otros trastornos psicopatológicos, aunque algunos afirman que no es más que procesos químicos aplicados anteriormente al objeto en cuestión, de forma que con un leve movimiento se prendan fácilmente.
O como en la hipnosis: alterar estados mentales, o actitudes, mediante intuición hipnótica. Se trata de una serie de instrucciones que dicta un hipnotizador, el cual manipula tu voluntad o tu acción. En uso terapéutico (hipnoterapia) se trata la obesidad, el dejar de fumar, las fobias, la memoria y el dolor... entre otras.
Lo que está claro es que lo que veo, lo que siento, lo aparente, lo que se muestra, es fuerte. Muy fuerte. Parecerá raro pero se que es así con solo detenerme y dejarme embaucar.
Puede que el destino nos haya unido, no quizás para siempre pero sí por algún tiempo. Mientras tanto seguiré con la duda de si es pyroquinesis lo que me prende por dentro, hipnosis lo que me convence de que lo que siento, lo siento con fuerza, o yo misma, que es lo que es, y yo siento lo que siento.
O quizás seas tú el hipnotizador y el practicante y yo solo un trozo de papel en blanco, sensible a tu voluntad.
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