Hace semanas que intento evitarlo.
Llevo viéndolo venir desde aquella noche en el Limbo. Apartarlo de mi mente no es solución más que aparente. Presente y pasado a veces no son buenos compañeros para un futuro...
Pertenezco y ocupo un hueco que estaba lleno mucho antes.
¿Soy esa pieza que completa el puzzle? Machacándome desde luego no voy a descubrirlo. Lo que me queda es abrirme espacio y apartarlo todo hasta llegar a él, solo a él.
Deshacer un camino para remendarlo con otros pasos y otras distancias.
Es esa sensación de propiedad, máxima unión y compenetración.
El roce de sus labios lo reconozco como mío, me pertenecen. Sus manos sobre mi cabeza me acunan, me duermen, me sumen en un éxtasis aveces neutral entre excitación y máxima comodidad. Es mio, solo mio, y yo soy suya, completamente.
"Admito en voz alta
que no pocas veces he sido tentado
en coger mi esperanza
y lanzarla sin más a la fosa común
donde yacen los sueños
que nos diferencian."
Mi única tentación es la de fundirnos en un roce infinito, pecador de un impacto de emociones encerradas en mí que solo a él le descubro a cada paso. Y la única forma de vencer la tentación... es caer en ella.
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