Ahora que sentía como suyas y libres sus manos no sabía qué hacer con ellas. Podían hacer cualquier cosa o transformarse en cualquier cosa. ¡Si pudieran transformarse en aves y elevarse volando! Le gustaría que la llevasen lejos, lo más lejos posible.
Acercándose a la ventana que daba al patio, elevó sus manos al cielo, quería huir de sí misma, no quería pensar en tomar una determinación, no quería volver a hablar. No quería que sus palabras gritaran su dolor. Estaba como agua para chocolate...
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