Cuando te marches de mi cabeza, que lo harás, ya no quedará nada... Solo la esperanza, la esperanza de que nunca vuelvas a entrar.
Hasta entonces imposibilitaré tus movimientos, destrozaré tus estrategias y te cegaré de la misma manera con la que tú lo hiciste.
Márchate con la misma facilidad con la que entraste... Por favor.
19.
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