Tus pocas ganas de luchar aumentan las mías. ¿Y eras tú el que me hablaba de cobardías...?
Encárate con la vida, no abandones el terreno de juego. No le dejes ganar. Que no te venza el enemigo, alíate con él.
¿Qué era, cuestión de honor?
Egoísta.
Cada lágrima es una bala en mi cabeza, sí, en la mía. ¿Cuántas balas hacen falta para romper tu silencio?, ¿Con cuántas devolverte a la vida? Si tan sólo supiera el por qué...
A menudo me planteo el que pudiera ser yo tu último motivo. Esas palabras que jamás pronunciaste, que jamás quise escuchar y ahora ansío. ¿Dónde están?
Me auto convencí de que seguías vivo, me auto convencí de que lo que me dijeron era verdad aunque algo dentro de mí lo rehuyera una y otra vez. Hasta que exigí cartas sobre la mesa. Fue entonces cuando no me hizo falta auto convencerme de que todo era mentira.
Si antes no entendía, ahora me siento aún más perdida. Pero solo hay una cosa que tengo clara... Si algún día me canso, seguiré andando hasta que alguien presione el gatillo por mí.
Y lo peor de todo es que sigo recordando el último día que te vi... Y sigo escuchando aquel sonido en mi mente. ¿Por qué el 25, por qué no el 26...?
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